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| Noticia publicada
2006-06-20 |
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Un hogar más natural
Un hogar más natural
¿Casas bioclimáticas? Todos hemos oído hablar de ellas, sobre todo tras la aprobación del nuevo Código Técnico de la Edificación (CTE), que hace obligatorio que todos los edificios (no sólo de viviendas) reduzcan la demanda de energía. Eso ha quedado claro. Pero, ¿qué es la arquitectura bioclimática? Por muy moderno que parezca el concepto, desde siempre ha existido este tipo de edificación: todos recordamos las de paredes de adobe, los grandes ventanales al sur para sacar el máximo rendimiento al sol o el encalado. Y es que la arquitectura bioclimática no es otra que aquélla que permite satisfacer las necesidades climatológicas a través del aprovechamiento de recursos naturales.
Foto: CIEMAT
La arquitectura bioclimática pretende, por tanto, reducir el consumo de energías convencionales y emplear la solar desde el diseño constructivo del edificio. Es lo que comúnmente se llama energía solar pasiva: obtener el máximo rendimiento del sol a través del diseño y orientación de la casa para ahorrar la demanda energética y, por qué no, dinero.
La normativa europea sobre ‘Eficiencia Energética’ ya hacía referencia hace unos años a este ahorro de demanda energética. Hoy, con el CTE, vuelve a estar de actualidad. Según la responsable de la Unidad de Eficiencia Energética en la Edificación del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), María del Rosario Heras Celemín, existen en España entre 500 y 1000 viviendas bioclimáticas, pero parece que los aires soplan a favor de este tipo de edificaciones y que en unos años el bioclimatismo se convertirá en una base de la construcción y no en un complemento extra.
Un ‘traje a medida’
Existe la idea equivocada de que la vivienda bioclimática se ubicaría mejor en una zona geográfica que en otra. Pero no es así, cualquier parte del país es susceptible de disponer de casas de este tipo, tan sólo hay que adaptarlo a sus condiciones climatológicas. Para explicarlo Heras Celemín acude acertadamente a la expresión ‘traje a medida’: y es que la arquitectura bioclimática ha de tener en cuenta no sólo el diseño del edificio, sino el clima, la orientación, la ubicación y el uso. Es decir, el edificio se hace a medida del clima y los recursos de la zona.
Y si la zona impera en la orientación del edificio, también lo hace en cuanto a los recursos empleados. ‘Cualquier material es bueno o malo, todo depende de dónde lo pongas’, comenta la responsable de la Unidad de Eficiencia Energética en la Edificación del CIEMAT, y añade que ‘se tiene que prestar atención al diseño para ver cómo captar la energía solar sabiendo que en España tenemos el sol al Este por la mañana y al Oeste por la tarde’. De este modo, por ejemplo, allá donde dé el sol es conveniente instalar grandes ventanales para aprovechar la energía, mientras que en las zonas menos luminosas se crearán paredes con aislamiento adecuado acompañadas de ventanas pequeñas.
Más que un ahorro
El pasado mes de marzo se presentó en el Mercado Internacional de Profesionales Inmobiliarios (Mipim) de Cannes el proyecto ‘Hypergreen’, un rascacielos diseñado por el arquitecto francés Jacques Ferrier que respetaría al máximo el medioambiente y generaría toda la energía que necesitara. De momento, a la arquitectura bioclimática le queda un pequeño camino por recorrer hasta alcanzar este objetivo, aunque cada vez está más cerca: según la doctora Heras Celemín, ‘a poco que se haga, se pueden obtener ahorros de energía de más del 60 por ciento’.
Un ahorro que en muchas ocasiones se ha visto empañado por el sobrecoste que las medidas bioclimáticas puedan suponer en el precio final de la vivienda y del que últimamente hemos oído hablar con la aprobación del nuevo CTE. Este incremento sería, sin embargo, incluso inferior al uno por ciento, aunque los recursos bioclimáticos permitirían amortizarlos en los primeros años de uso de la vivienda (la normativa europea establece que se deberían amortizar en los cuatro o cinco primeros años). De hecho, estas medidas no sólo se amortizarían pronto, sino que ‘pueden suponer al usuario ahorros del 60, 70 y 80 por ciento’, añade la responsable de UIE.
A partir de los requisitos establecidos por el CTE y del ahorro energético que la aplicación de medidas bioclimáticas pueda suponer, no existen subvenciones desde el Gobierno para la construcción de este tipo de viviendas, aunque sí hay ayudas oficiales que promueven la instalación de recursos que permitan el aprovechamiento de energías renovables (como los paneles solares). No obstante, es muy probable que la aprobación del Código venga acompañada de nuevas ayudas y subvenciones.
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